La cultura de la meditación ¿moda o bienestar?

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Por Sebastián Jorgenson
Ilustración de Jaime G. Rueda

En la actualidad, la meditación es un concepto que la mayoría de nosotros conocemos o tenemos noción de qué se trata, incluso puede que más de uno la practique o lo haya intentado, o que no sepamos cuál es el trasfondo de todo esto y que incluso se caiga fácilmente en estereotipos o malas praxis.

Los orígenes de la meditación los podemos encontrar en la India hace aproximadamente 3000 años en los llamados textos vedas o védicos, que literalmente significa “conocimiento”, aunque ellos no meditaban, sino que hacían una contemplación. Además, en estos textos también se describen las bases de la religión hindú la cual busca tomar conciencia del ciclo interminable que es la vida. Esto nos lleva a la creencia en la eternidad del cosmos y sus acciones, por lo tanto, dentro del hinduismo, nada se detiene y todo se mueve inagotablemente.

Para llegar a esta conciencia se provocaba una conexión entre el cuerpo y la mente, esta última concentrada en un objeto concreto y repitiendo un mantra correspondiente, ésta por lo general acompañada del ayuno y la abstinencia.

Aquí podemos ver que el propósito original de la contemplación era de tipo espiritual y de conectarse con el universo. Cabe destacar que los conceptos de contemplación y meditación no son lo mismo, puesto que ésta última viene del latín meditatio, que significa “pensar antes de cometer algo”, mientras que la contemplación es algo más introspectivo y espiritual.

Durante la Edad Media, la meditación se relacionaba más hacia la religión, especialmente en Europa en dónde se apoyaban de los textos bíblicos y se daba una explicación más relacionada a alcanzar una conexión y una paz con Dios. Si bien sigue siendo bastante usada, fue perdiendo su fuerza y también se dejó de lado la contemplación de uno mismo en el cosmos. No fue sino hasta la década de los 60’s que un médico en estudios sobre meditación budista llamado Kabat-Zinn trajo la meditación a occidente creando el movimiento mindfulness, lo cual también influenció a la cultura hippie para resucitar a las técnicas orientales, claro, adaptadas a su filosofía.

A pesar de que el Kabat-Zann tenía bastante conocimiento en técnicas como el yoga y el zen, su meditación se enfocaba más en la reducción de la ansiedad y la relajación que la vida occidental les traía a las personas, pero esto se fue deformando poco a poco hasta alejarse de la idea inicial de conectar y contemplar el universo.

En la era actual, la meditación se podría decir que está al alcance de cualquiera, gracias a la digitalización y la globalización han sido un punto importante para lograrlo. Son muchas las aplicaciones, tales como Headspace, Aura o BetterMe son bastante populares, pero cabe preguntarse si de verdad siguen siendo útiles para esta actividad, y todo parece indicar que sí.

Gracias a los smarthpones y la facilidad con la que resulta instalar una aplicación, el uso de este tipo de apps ha resultado bastante útil para aquellas personas que buscan el tan famoso “peace of mind”. Pero puede que no tanto para aquellos que quieran algo más allá de poder dormir bien o relajarse, porque si bien se presentan con ejercicios de respiración, relajación y control de uno mismo, están muy alejadas de lo que la meditación busca ser, por ejemplo Headspace, la cual tiene la opción de meditación y ejercicios guiados para conseguirlo, pero también te permite reproducir sonidos para que resulte más fácil conciliar el sueño, esto claramente influenciado por occidente y el Autonomous Sensory Meridian Response o ASMR por sus siglas en inglés, el cual consiste en la reacción de satisfacción y relajación que el cerebro recibe mediante sonidos o visuales que resulten en hormigueos en la cabeza.

Además de esto, se encuentra la influencia del ya mencionado mindfulness, el cual busca algo un poco más acercado a los orígenes, pero que sigue siendo algo único de occidente. Básicamente esta filosofía busca vivir en el presente y aceptar dicho presente, es decir, ser consciente de los sentimientos y las emociones vividas en el momento sin intentar interpretarlos o juzgarlos, aquí podemos ver que se pierde completamente la contemplación de uno mismo, pero sí que se mantiene la aceptación de lo que es y cómo es que también buscaba los inicios de la meditación oriental.

Si bien se habla de las ventajas que tiene la meditación como, relajarse, eliminar el estrés y encontrar paz interior, no sé habla sobre las desventajas que puede llegar a tener o las consecuencias de una mala práctica.

Dentro de las consecuencias que tiene la meditación están el estrés emocional provocado al no poder obtener los resultados que se buscaban, confusión o desorientación, ansiedad, delirio o hasta dolor físico, todo esto acompañado de una mala praxis o de la falta de un acompañamiento o guía, pueden provocar más bien que mal, por lo que también es recomendable, si se desea meditar, acompañarlo con ayuda psicológica de ser necesario, para tener como canalizar todo aquello que la meditación por sí sola no pueda aliviar.

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