Santuarios del ocio: de los circos a los parques de diversión

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Por: María Fernanda Cañizalez Betancourt 

Dice Harold Kusher que “La diversión puede ser el postre de nuestras vidas, pero nunca su plato principal”. Y es que la diversión y el ocio han sido, aunque parte de la historia humana, una especie de complemento en la cotidianeidad. Aun así, siempre es grato referirnos a aquello que hace de nuestra existencia algo más llevadero y feliz.

Arte, cultura; encontramos centros especializados al aprecio de éstas, como lo son los museos, bibliotecas y exposiciones. Claramente, son espacios en los que también podemos encontrar diversión y entretenimiento. Sin embargo, ¿cómo olvidar que existen espacios especializados y nacidos exclusivamente para divertirnos y entretenernos? E igual de importante, que éstos también cuentan con una historia y una cultura de la que podemos enriquecernos. 

El buscar la manera de pasar el tiempo es algo inherente a nuestra naturaleza desde el momento en que el ser humano dejó de ser un nómada caminante cuya principal y única preocupación era la supervivencia, para pasar a ser sedentario; cuando nace el concepto de hogar, nace la agricultura y con ello la cultura misma. Eventualmente, podemos decir que el arte es un devenir de los primeros pasatiempos, y el entretenimiento para pasar el tiempo, se vuelve una necesidad. Así, mucho tiempo después, veríamos los primeros centros dedicados al “arte de entretener”. 

PAN Y CIRCO PARA EL PUEBLO

Los circos podrían ser catalogados como los primeros espacios de entretenimiento Su origen es milenario y pueden ser rastreados en casi todas las culturas; malabares en Egipto y los circulatores de la Edad Media de Rovello, los cuales eran artistas que deambulaban por los pueblos y hasta tenían sus propias compañías con las que se presentaban. Sin embargo, la existencia de un “espacio especializado para sus prácticas”, como las carpas, realmente tiene poco tiempo, situándose en el siglo XlX y principios del siglo XX. 

El circo como lo conocemos ahora, tiene sus raíces en Europa y Rusia. Philip Astley lo transportó por Europa, América y Asia, con su primer circo moderno en París; Charles Hughes lo estableció Rusia; John Bill Ricketts lo llevó a Estados Unidos y Canadá y fue Philip Lailson quien lo llevó hasta la Nueva España. Es decir que fue Lailson y su “Real Circo Ecuestre” quien lo trajo a México, a mediados del siglo XlX. Cabe destacar que incluso antes de la llegada de los Europeos, los mexicanos prehispánicos ya contaban con sus propias danzas y “artes circenses” propias de la civilización. 

Mujeres barbudas, hombres enanos y cualquier otra persona con alguna peculiaridad física eran exhibidos como atracciones.  Para muestra el caso de las siamesas Violeta y Daisy Hilton, quienes en los años 30 ‘s se convirtieron en celebridades del circo. Hoy, en un mundo donde se cuestiona la ética de los espectáculos; lo que es correcto y lo que no lo es ha obligado a evolucionar al entretenimiento. Incluso la prohibición de animales ha cambiado la existencia del circo.

Por supuesto, existe una lista de los circos más emblemáticos e importantes en el mundo, en la actualidad; Cirkus cirkor (Suecia), Antiguo circo de Moscú (Rusia), Cirque Plume (Francia), Circo de Chengdu (China), Cirque Du Soleil (Canadá) y en México tenemos al llamado circo más grande y famoso de México, el Circo Atayde; cada uno de estos circos no sólo cumple la función de entretener, sino que cuentan con una rica historia y aspectos únicos que representan “la cultura del arte circense” en sus respectivos países. Habrá que tener eso en cuenta la próxima vez que visitemos uno. 

TIERRAS ENCANTADAS Y LOS PARQUES DE DIVERSIONES

Avanzando en nuestra lista, los parques de diversiones, nacidos ya no sólo para presentarnos eventos que presenciar, tienen la particularidad de contar con atracciones en las que nosotros podemos ser partícipes. Estos parques evolucionaron de las ferias de las cuales también se tienen registros históricos desde la Edad Media; se transformaron en recintos de entretenimiento para los ciudadanos, donde además de ver acrobacias y animales exóticos, contaban con juegos y competiciones. Así nacen los parques de diversiones o parques de atracciones y también aquellos que hoy conocemos como parques temáticos, siendo Disneylandia uno de los referentes más famosos e importantes.  

Históricamente y como dato curioso, el parque más antiguo del que se tiene registro es el parque Bakken en Dinamarca, inaugurado en 1583. En la actualidad, contamos con parques con importancia internacional; Port Aventura (España), Everland (Corea del Sur), Legoland Billund (Dinamarca) y en México la Feria de Chapultepec, que en 2018 pasó a ser uno de los parques más visitados en Latinoamérica. 

DE “COLECCIONES DE ANIMALES” A ZOOLÓGICOS

Finalmente, nos gustaría abrir un espacio para hablar de los zoológicos que, así como los espacios antes mencionados, también cuentan con registros milenarios en donde encontramos las raíces de lo que fueron para convertirse en lo que conocemos; como uno de los antecedentes más antiguos, se encontraron registros en Egipto del año 3500 a.C. donde se leían registros de “colecciones de animales”. Estas colecciones también las encontramos con Alejandro Magno, el “Parque de la Sabiduría” del emperador chino Wu-Wang e incluso en México con la colección descubierta por el conquistador español Hernán Cortes, perteneciente al emperador azteca Moctezuma. 

Sin embargo, no fue hasta finales del siglo XIX en Europa que se crearía el concepto de zoológico como lo conocemos hoy; espacios más allá del entretenimiento humano, con el objetivo de la preservación, la investigación y el estudio de los animales, con un gran potencial para educar a las personas sobre la importancia de las diferentes especies que pueden encontrar en estos sitios.
Existen zoológicos famosos en el mundo; el Zoológico de Artis (Holanda), el Zoológico de Frankfurt (Alemania), el Zoológico de Londres (Inglaterra) y por esta ocasión, nos gustaría hacer mención a un zoológico potosino que no sólo tiene importancia a nivel estatal, sino que también a nivel nacional e incluso con tintes internacionales. 

Se trata del Zoológico de Mexquitic, ubicado a veintitrés kilómetros de la capital potosina, llegando al municipio de Mexquitic de Carmona; bajo la dirección de Maru Vilet, este zoológico cuenta con una trayectoria que inicia en Agosto de 1993, cuando abrió sus puertas al público por primera vez. La preservación de la flora y fauna no es su único objetivo y especialidad, sino que también se enfoca en acercar al público a una educación y conciencia ambiental. Es por ello, que el Zoológico de Mexquitic suele organizar campamentos para niños, cursos, conferencias y talleres con los que se han acercado a estudiantes de primaria hasta nivel universitario, así como han recibido el apoyo de universidades en Nuevo León y Tamaulipas, haciendo de este zoológico importante en nuestro estado, no sólo relevante a nivel regional, sino que ha alcanzado importancia a nivel nacional y a veces, hasta internacional.

Esto puede dar pié a la mención de un dato curioso que nos habla del valor que tiene este zoológico para el estado de San Luis Potosí, pues entre los años 2001 y 2007, el Zoológico de Mexquitic fue uno de los zoológicos mexicanos que eligió Animal Planet para la serie “Amigo Zoo”. 

Sin duda, es una locación que recomendamos visitar no sólo por su valor de entretenimiento, sino por la historia que le precede y sigue construyendo. Actualmente, este zoológico continúa con sus puertas abiertas, y puede visitarse aún en condiciones de pandemia ya que sus áreas amplias y con las medidas de higiene y precaución correspondientes, hacen de él un lugar seguro e ideal para el aprendizaje, el entretenimiento y la diversión. 

Bibliografía 

Atayde Villegas, A. (2016). Bajo la carpa: patrimonio cultural e historia de vida de la familia circense en México. (Tesis de maestría no publicada). El Colegio de la Frontera Norte.

Lara Garduño, M. y Sánchez Rojas, G. (2021).  Los zoológicos: un componente importante para la preservación de las especies. Herreriana, Vol. 2, No. 2 (2021) 19-24. 

Revolledo, J. (2001). El circo en la cultura mexicana. Old Navy (2), 13-21.

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