GALERÍA DE EGRESADOS – Entrevista a Citlalli Sánchez Hernández

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Citlalli Sánchez Hernández es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí; maestra en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico de Monterrey; además cursó el doctorado en Estudios Humanísticos con especialidad en Comunicación y Estudios Culturales por el mismo instituto. Actualmente es profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León; y coordinadora de capacitaciones en la organización Hagámoslo Bien por una cultura de la legalidad A.C.

¿Por qué Ciencias de la Comunicación?

Yo conocí la existencia de la carrera en la secundaria, en una feria de universidades. Me atraía aprender a comunicar mejor. También me atraía la docencia, tal vez porque mis papás son maestros, aunque ellos me aconsejaron especializarme primero en alguna disciplina y luego dedicarme a la enseñanza. Siempre tuve la habilidad, no sé si para dar clase, pero sí para transmitir cierta información. 

¿Cómo te defines como profesionista?, ¿cuáles son tus cualidades que te distinguen de otros?

No sé si me distinguen de otros, pero siempre he tenido, sea por personalidad o por formación, un gusto por saber, por conocer de todos los temas. Esto lo considero una ventaja competitiva.

¿Sueles sentir curiosidad?

Curiosidad en el sentido del conocimiento, porque no soy curiosa para otras cosas. Por ejemplo, tengo un regalo que me dieron hace dos años, ya sé qué es, y como no lo necesito, no lo he abierto. Y mis amigos me dicen “¿cómo puedes tener dos años algo cerrado?”. Ese tipo de curiosidad no. Pero por el conocimiento sí.

Creo que es un beneficio en el mercado, ya que me permite tener flexibilidad de pensamiento y apertura a entender otros contextos. Ese gusto por recopilar datos y acumular conocimiento de cosas inútiles me ha llevado a ganar desde noches de tribia en un bar y comer alitas gratis cada semana, a diseñar estrategias de comunicación orientadas a públicos estratégicos. No significa que sé mucho de todo, simplemente que si algo me interesa, lo investigo. Un punto relacionado con la formación en comunicación tiene que ver con dónde y cómo buscar información; cómo procesarla y transmitirla.

Los talleres que doy de manera recurrente están dirigidos a distintos públicos, desde choferes hasta maestros. Es curioso que las personas piensen que soy ingeniera, abogada, o cualquier otra profesión que se relacione con el taller. Este camuflaje habla de la presencia de la comunicación transversal en múltiples rubros. 

Has sido catedrática en prestigiosas universidades como la UASLP, la UANL y el Tecnológico de Monterrey. ¿Qué es lo que más te satisface de la docencia? 

El compartir experiencias y acercar a los alumnos a otras realidades. En la docencia el punto focal sería el acercar estos contextos a los estudiantes. Me gusta que el alumno tome su propia realidad, su contexto, y a través de las teorías vaya encontrando las diferentes capas de la misma; una realidad compleja en diferentes dimensiones y cómo la comunicación tiene que ver con todas ellas. 

La dimensión económica se vincula desde los medios de producción con procesos de comunicación; la dimensión política tiene que ver con estas interrelaciones; la cultural en la generación de productos como en la apropiación de la cultura. Eso es lo que más me gusta: el poder permitir que las personas vean esas múltiples realidades.

¿Eres una investigadora transdisciplinaria?

Cuando te pagan por hacer un trabajo de investigación debes ser transdisciplinario, si no te quedan factores sueltos por todos lados.

Los programas de Ciencias de la Comunicación de las distintas universidades en México son muy heterogéneos, a diferencia de otras carreras. ¿Crees que hace falta trabajar en una homogenización?

¡Uy! No sé si mi respuesta pueda ser: ¡uy! Habría que analizar los pros y los contras de esta homologación. En un principio yo compartía esa idea. Hay enfoques muy diferentes en cada universidad y no estoy segura si debieran ser homogeneizados; tampoco digo que no. Creo que cada universidad responde a las necesidades del contexto social y económico de las localidades donde se encuentra. La situación socioeconómica de San Luis Potosí está en crecimiento respecto a la multiculturalidad debido al boom empresarial; entonces requiere mucho del enfoque de comunicólogos que sepan trabajar desde un pensamiento crítico-cultural. Aquí en Nuevo León es diferente, la parte empresarial está consolidada. 

Desafortunadamente, quienes trabajan el tema de la comunicación organizacional no son comunicólogos, sino egresados de carreras más antiguas, con otra perspectiva. Los programas de Comunicación responden más a necesidades de marketing y periodismo multimedia.

¿Hay un campo laboral para la investigación en México?

Sí, y como todo, está en función de las necesidades socioeconómicas.  Yo me he dedicado a la investigación tanto académica, que busca avances teórico-metodológicos, como a la investigación aplicada. 

Siempre tuve la duda si era posible vivir de eso, y hoy puedo afirmar que sí. Mi trabajo en la Universidad Autónoma de Nuevo León es solo una parte, también trabajo para la Asociación “Hagámoslo Bien”, en donde soy coordinadora de capacitación e investigación y hago investigación aplicada.

Eso que dices es importantísimo, porque tendemos a ver la investigación como algo que se queda en la universidad, algo no tan rentable. 

Sí, claro. Aunque el punto de partida son las investigaciones que hacemos en los centros y universidades. En el Instituto Tecnológico de Monterrey coordiné varios proyectos del Observatorio de Medios, ahí es donde adquirí las herramientas que hoy aplico en el campo laboral. Mi primera labor de investigación fue para FEMSA, relacionado con la cultura de la legalidad. Yo ya había trabajado durante 5 años con el observatorio de medios, cuando terminé el doctorado yo no quería trabajar en una universidad; bueno no quería trabajar en general (risas). Yo quería probar el “freelance”, unos días después me salió una oportunidad como consultora externa para diseño institucional de lo que hoy es la organización en la que trabajo; se cobró y se cobró bien.  

“A favor de lo mejor” esta asociación cuya misión dice: que los medios impacten positivamente a la sociedad. Platícanos un poco esto, ¿cómo pueden cumplir su misión?

Es una organización con más de 20 años a nivel nacional. Era una iniciativa donde la investigación era el punto de partida. Aquí se trabajaba con algo que me apasiona que es la “Cultura de la Legalidad”. La asociación buscaba que los contenidos televisivos y de radio fueran acordes con lo estipulado en la ley, así como promover mejores prácticas en los medios, ya que nuestro punto de partida se basaba en la teoría de cambio, que afirma que los mensajes mediáticos pueden o no crear generaciones con empatía.

Es importante estipular lineamentos, no como censura, sino que ayuden en la formación de mejores prácticas ciudadanas.  Lo temas difíciles deben abordarse: hablar de sexualidad, de drogas. Pero lo que realmente importa es como se habla; evitar la romantización de ciertos temas y tener inclusión con las distintas comunidades de la sociedad y luchar contra los estereotipos.

En el programa se incluían capacitaciones y talleres a padres de familia, campañas de concientización, monitoreo de medios y alfabetización mediática, todo bajo el tema de la cultura de la legalidad y derecho de la audiencias. A partir de la ley de radio y televisión de 2014, se incluyen las audiencias como una figura constitucional que se dota de derechos y obligaciones, una información que no se conoce.  

“Hagámoslo bien, por una cultura de la legalidad”. Participas como capacitadora y diseñadora de estrategias para organizaciones. Un trabajo interesante y por demás necesario en un país como México que adolece de corrupción…

Es promover la cultura de la legalidad como una herramienta que nos permite hacer las cosas bien y nos conviene a todos. Lo primero que hago es investigar que necesitan los distintos sectores de la sociedad para diseñar las mejores estrategias para hacer lo correcto y no lo cómodo. No solo participando sino denunciando. Esto surge en un contexto en que Nuevo León presenta hechos violentos. Una vez me tocó estar cerca de 45 minutos metidos debajo de un carro. Vivir eso no es victimizarte, sino tomar participación activa. Yo no soy buena para marchar, pero si para investigar, y eso lo quiero poner al servicio de la comunidad. 

Dar clase también es una forma de activismo. Ser docente, enseñar estas realidades es ser activista al generar un mensaje.

El marco de las elecciones viene un contexto complicado, resalta la falta de participación ciudadana, la cual acarrea un impacto político

Aprovechando la coyuntura electoral la abordamos desde dos frentes: la comunicación externa, a través de la generación de un discurso para informar al ciudadano; y una red de oportunidad, estamos trabajando la importancia de que fomentar estos temas se trabaje desde las áreas de responsabilidad social de las empresas, de la iniciativa privada. Muchas tienen estas áreas para quedar bien, lo digo con todas sus letras, para generar programas de impacto comunitario, pero se les olvida que las dos primeras líneas estratégicas de responsabilidad social tienen que ver con el interior, la ética, la gobernanza, y el desarrollo humano del colaborador, no es solo tener una campaña de reciclaje. Como impactas en comunidad, no solo desarrollando buenos colaboradores, sino buenos ciudadanos. 

Qué cambios consideras urgentes en el sistema público-político a fin de afianzar en el país, la cultura de la legalidad, me imagino con toda la información que has recopilado.

Hay varias cosas. Una cuestión que trabajamos en Hagámoslo Bien, a la par de mecanismos legislativos y legales, tiene que ver con un trabajo de cambio cultural. Debemos de pensar en los cambios sociales, no solo desde una cultura punitiva, ósea desde el miedo a que seas castigado, a pagar intereses o multas; sino desde la cultura de la legalidad, una cultura cívica y ciudadana, el gusto por hacer las cosas bien. Igualmente urge la difusión de los derechos de las audiencias, la alfabetización mediática.

¿Hacia dónde vas? ¿qué te ves haciendo en 10 años?

Haciendo investigación en cualquiera de sus formas. Como docente de capacitación, generando herramientas de diseño institucional.

¿Eres una activista desde la ciencia?

Sí, me gusta ese término. Activista científica.

¿En tres palabras, qué es comunicación?

Proceso, pegamento y acción.

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