¿Por qué ser feminista? Porque el mundo lo necesita

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Por: Diana Lee

Hoy en día es muy usual escuchar la palabra feminismo, término que hace algunos siglos ni siquiera existía; no fue hasta el año de 1837 en Francia cuando el socialista Charles Fourier utilizó el término “feminisme” para describir la liberación de la mujer en un futuro utópico.

Hablar sobre feminismo debería ser de lo más natural, sin embargo, el concepto aun es fuerte para muchas mujeres al asociarlo con conceptos o definiciones desagradables y desvinculadas a su verdadera naturaleza. Ser feminista no implica odiar a los hombres, ni destrozar emblemas… y si alguna vez has pensado que este movimiento no te representa deberías mirar al pasado y reconocer todo lo que este ha logrado. Gracias al feminismo hoy puedes hacer cosas tan comunes como votar o aún más cotidianas como usar un pantalón.

¿Ser o no ser Feminista? Es una gran decisión, personalmente creo que todas las mujeres deberíamos serlo, y si aún no te sientes convencida acompáñame a ver el verdadero significado de este movimiento.

“La palabra feminismo no es otra cosa que igualdad”

-Malala (2013)

Comencemos por definir ¿Qué es el feminismo?

Según la ONU “Más que una palabra, el feminismo es un movimiento que defiende la igualdad de derechos sociales, políticos, legales y económicos de la mujer respecto del hombre”, sin embargo, cada mujer lo vera de forma distinta, claro siempre con el mismo objetivo. La escritora nigeriana, Chimamanda Ngozi en su texto “Cómo educar en el feminismo y Todos deberíamos ser feministas” especifica que “la finalidad del feminismo es que deje de existir”

Hoy podemos encontrar grandes historias de feminismo en diversos ámbitos y por todo el mundo, conozcámoslas.

Para empezar no nos vayamos tan lejos y hablemos de Paola Longoria (raquetbolista) del estado de San Luis Potosí, quien se ha hecho notar en el ámbito deportivo posicionándose como la máxima exponente del ráquetbol a nivel mundial, Paola a pesar de no llamarse feminista a sí misma, apoya la causa “Como mujer siempre ha sido un tema importante ayudar a otras mujeres. El enemigo de una mujer no es otra mujer, ya es momento de cambiar ese chip. Es momento de alzar la voz” ha mencionado en diversas ocasiones.

Aun cuando el término es relativamente nuevo, la historia nos da diversos ejemplos de mujeres que podrían considerarse precursoras del mismo. Sor Juana Inés de la Cruz, nacida en 1648, es considerada como una de las primeras feministas por los ideales que tenía. En aquella época la educación estaba prohibida para las mujeres, pero ella no estaba dispuesta a aceptarlo; Octavio Paz ha dicho que Sor Juana se unió a la iglesia para poder pensar, pues ella no estaba dispuesta a pasar su vida sirviendo a un hombre y decidió unirse a un convento, de esta manera en ese lugar se encontró con grandes colecciones de libros, y el encierro le permitió concentrarse en sus obras literarias en las cuales plasmo sus pensamientos sobre el estado de la mujer ante el hombre y la falta de su libertad entre algunas otras cosas.

Si hablamos de feminismo en México, es imprescindible referirnos a Frida Kahlo (1907-1954) quien fue impulsada como un icono del feminismo para romper con los estereotipos de belleza, “tener vello no te hace menos mujer” así como también es tomada como un ejemplo de fortaleza femenina al haber sufrido varios accidentes y seguir adelante. Sin embargo, algunos otros creen que es importante reconocer la sumisión en la que se encontraba ante Diego Rivera, de ahí la frase “Abandona a tu Diego Rivera”. Más allá de esto, la pintora se ha convertido en un ícono del movimiento feminista, incluso a nivel mundial.

En el ámbito del periodismo, y siguiendo la línea mexicana, nos topamos con otro maravilloso ejemplo, que muchas jóvenes desconocen: Esperanza Brito (1932 – 2007) quien fue una gran mujer que en el año de 1972 fundó junto con otras 23 feministas el Movimiento Nacional de Mujeres mexicano. Brito fue una de las primeras mujeres en su país en remarcar las muertes por abortos clandestinos e inseguros y por esa causa marchó muchas veces vestida de negro, y mucho antes del actual movimiento “Me too”. En el año de 1987 se convirtió en directora de la revista feminista Fem, una de las primeras publicaciones específicas del mundo.

Siendo México un país con rica cultura y tradiciones también es importante resaltar el aspecto indígena, representado por la Comandanta Ramona (1959 – 2006) mujer indígena tzotzil quien fue un modelo de mujer en México a partir de su lucha revolucionaria. Hasta el momento de su muerte, era una de las siete comandantas mujeres dentro del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Dedicó su vida a promover la igualdad social en las clases bajas y en las poblaciones indígenas.

“Considero que es mejor morir peleando que morir de hambre”

Comandanta Ramona

Los anteriores fueron algunos de los muchos ejemplos de mujeres que marcaron un cambio en nuestra nación, pero como se mencionó al inicio, este movimiento esta alrededor del mundo. Por ejemplo, en Francia, Coco Chanel (1883 -1971) logró revolucionar el mundo de la moda gracias a su visión artística y su objetivo de confeccionar para vestir a las mujeres y no a la mirada de los hombres. Ella fue quien logró hacer que las mujeres dejaran de usar el incomodo y puritano corset y pudieran llevar prendas más cómodas que les permitieran realizar actividades con mayor libertad, además de atreverse a crear los primeros trajes con pantalón para las mujeres, prenda que era inusual en el cuerpo femenino y que representó todo un escándalo para la época.

En el ámbito deportivo, la estadounidense Billie Jean King, sin duda allanó el terreno para las deportistas actuales, quien fue una de las mejores tenistas de todos los tiempos, ganadora de 39 títulos de Grand Slam entre mediados de los 60 y fines de los 70. Ella fue la primera deportista que reclamó igualdad de condiciones para ambos sexos en el llamado “deporte blanco”.

“Las mujeres pudieron empezar a competir y a ser celebradas más por su talento que por sus piernas”, mencionó en la presentación de la película “La batalla de los sexos”, inspirada en el mítico partido que King enfrentó contra el famoso tenista Bobby Riggs, del cual salió victoriosa.

Igualmente, en Estados Unidos, más de un siglo atrás, se recuerda la figura de Isabella Bomefree, mejor conocida como Sojourner Truth (1797 – 1883) , quien fue una abolicionista y peleó por los derechos de la mujer. Era esclava y se liberó escapando de su amo en 1826, no fue hasta el año de 1851, ante una Convención de Mujeres organizada en Ohio, donde pronunció un discurso que quedó en la historia:

“¿Acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y, ¿acaso no soy una mujer? Puedo trabajar y comer tanto como un hombre si es que consigo alimento, ¡y puedo aguantar el latigazo también! Y, ¿acaso no soy una mujer? Parí trece hijos y vi cómo todos fueron vendidos como esclavos, cuando lloré junto a las penas de mi madre nadie, excepto Jesucristo, me escuchó y, ¿acaso no soy una mujer?”.

Discurso que marcó a muchos y dio a notar las injusticias que se vivían en el ámbito de la esclavitud.

En los años recientes, en Estados Unidos se escucharía la voz de una artista llamada Madonna hoy en día gran referente de la liberación femenina. En sus letras, en sus coreografías, en sus inolvidables videoclips, la cantante estadounidense ha marcado un camino desde adentro del mainstream.

“Puedes vestirte como una prostituta, pero no ser dueña de tu propia sexualidad o hablar abiertamente de tus propias fantasías sexuales. Tienes que ser lo que los hombres quieren que seas y, sobre todo, hacer lo que las mujeres creen que es lo correcto cuando estás con otros hombres” es uno de los muchos discursos que ha expresado, uno de los cuales le costó ser atacada por la escritora feminista Camille Paglia, quien la acusó de cosificar la sexualidad de la mujer, pero Madonna no se quedó atrás y siguió respondiendo acorde a sus ideales:

“O sea que si soy feminista no tengo sexualidad, tengo que negarla. Olvídate. Soy un tipo diferente de feminista. Una mala feminista”

Madonna

Esto nos demuestra lo que mencionamos al inicio; cada mujer verá el feminismo desde una perspectiva diferente, pero al final todo tiene que ver con los conceptos de libertad y equidad.

Haya sido o no su objetivo principal, todas estas mujeres han contribuido desde su visión y trabajo a una equidad de género. El piso evidentemente no está parejo, incluso hoy, en pleno siglo XXI. La violencia, inequidad de oportunidades en ámbitos políticos, económico y culturales continua. El disfrute de la sexualidad femenina sigue siendo un tabú en muchos países. En Egipto encontramos el perfil de Nawal El Saadawi, médica, escritora y psiquiatra, ella escribió más de 50 libros entre novelas, cuentos y obras de teatro, desde donde reflexiona sobre los problemas de la mujer en el mundo, como la mutilación genital y la violencia machista, la prostitución o los efectos perniciosos del extremismo religioso.

Su libro La mujer y el sexo, publicado en 1972, contiene contundentes críticas a la extirpación del clítoris, que ella misma sufrió cuando tenía 6 años, dicho escrito le costó su cargo como directora general de Salud Pública en Egipto. En 1981, bajo el Gobierno de Anwar el Sadat, pasó varios meses en prisión por criticar al régimen, aunque aprovechó la cárcel para escribir sus memorias, ¡en un rollo de papel higiénico!

Así como estas hay miles de historias que nos serian imposibles de terminar de contar, pero cada una de estas historias es reconocida y conmemorada el día de la mujer.

El primer Día Internacional de la Mujer fue en 1911, reuniendo a más de un millón de personas en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza a favor del sufragio y los derechos laborales de la mujer. Hoy se conmemora cada año el 8 de marzo. En sus inicios, la conmemoración servía de protesta contra la I Guerra Mundial, hoy representa un símbolo, una lucha que continua para buscar la libertad de la mujer.

Para nosotras todos los días deberían ser de libertad, de justicia… de paz.

El discurso feminista vive en mi cada momento, desde que abro mis ojos cada mañana y tengo que vivir un nuevo día en un mundo donde no siempre las cosas son buenas. Desde tener que elegir con precaución la ropa que debo usar para evitar que me falten el respeto ¿Qué acaso no soy libre de vestirme como yo quiera?, el pensar si los zapatos que llevo me permitirán correr en caso de ser necesario ¿debo correr siempre para salvar mi vida?, caminar con miedo por las calles volviendo la mirada cada segundo para cerciorarme de que nadie me está siguiendo ¿Qué no puedo caminar sin miedo?, para por fin llegar a casa y sentir alivio de que hoy si regrese ¿no debería sentir esa paz todo el tiempo?.

Es triste hablar de la realidad que enfrentamos, pero aún hay esperanza, porque cada día somos más las que se unen al movimiento, cada día son más las mujeres que se dan cuenta de que no están solas.

Por un hoy y un mañana de libertad, donde salir y caminar sin miedo sea posible, para ser mujer… para ser feminista.

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